
Se comienza separando a la pareja, en el mes de septiembre. Normalmente se separan al macho de la hembra haciendo uso de una jaula destinada a la cría, dotada de una “pared” o tablita que divide el espacio en dos departamentos.
Los volveremos a juntar en primavera, o, para hacernos una idea, desde que otros pájaros (tales como los gorriones) comiencen a recolectar material de nidificación para construir sus nidos.
La pareja debe disponer de, al menos, dos nidos, los cuales colocaremos a cada extremo de la jaula y que darán elección a los padres.
Como material de nidificación para los canarios, se suelen utilizar hilachas de artillera que se distribuyen por el techo de la jaula y que la hembra va cogiendo poco a poco para iniciar su construcción.
También se puede utilizar (como en mi caso usaba) un material disponible en el mercado, llamado “pelo de cabra”.
Muchos criadores suelen ofrecerles también hilos de lana, así como algodón (lo que aporta suavidad al nido). Éstos materiales suelen ser utilizados por los padres para recubrir el nido una vez terminado.
Es aconsejable no colocar demasiado material de una vez. La hembra desperdicia muchas hilachas, por tanto iremos ofreciéndole en pequeños montoncitos.
Desde que veamos que la canaria pisotea y trenza las hilachas para construir el nido, aumentaremos la cantidad de material para que disponga de lo considerado suficiente.

En determinadas ocasiones, los machos ayudan a las hembras a construir el nido. Las alimentan durante la incubación, les “alegran el día” con sus cantos e incluso se ofrecen voluntarios para incubar los huevos, de manera que la futura madre pueda descansar.
Esto es un verdadero lujo. Por tanto, si tenemos un macho así, deberemos conservarlo lo mejor posible
[+].
Algo sumamente importante es la salud de la canaria. Ésta puede tener problemas durante la postura, los cuales suelen seguir estos síntomas:
- Plumas enrizadas
- Sin ganas de comer o beber
- Debilidad
- Sin fuerza para saltar o revolotear
Claramente esto significa que no puede poner el huevo. La solución es muy sencilla y, por extraña que parezca, puede salvar a la canaria de una muerte prácticamente segura.
Se agarrará al pájaro con el vientre hacia arriba y, con la cabeza de un alfiler, untado previamente con aceite de oliva y agregando un poquitín de sal blanca, se restregará por los bordes o paredes del ano.
También sería necesario que hagamos ingerir a la canaria, dos o tres gotas de aceite (podemos hacer uso de una jeringuilla, sin aguja, para ayudarla a tragar).
Una vez hecho esto, la introduciremos en una jaulita apartada, la cual puede contener un trapito o unos hilos de lana para que hagan de apoyo a la madre.
Siguiendo este procedimiento, las paredes del ano se dilatarán, haciendo posible la puesta.
Cuando haya puesto el huevo y comprobemos que está “más alegre y sana” la juntaremos con su pareja, en la jaula de cría. Puede darse el caso de que no se recupere, resultando inútil para la cría de esa temporada, acto que provocará la espera de un nuevo año.
Debemos tratar a la canaria con esmero, por tanto, si hay una tormenta o se oye un ruido molesto, taparemos la jaula para evitar que se asuste.
El número de huevos varía bastante. Algunas pueden poner un solo huevo, otras en cambio, llegan a poner hasta seis, a pesar de que lo normal sea de tres a cinco.
Ponen un huevo por día, casi siempre por la mañana (acerca de las cinco).
La incubación dura 13 días (pero varía dependiendo del clima y la temperatura).
Si todo sale según lo previsto, los pichones nacerán a los 14 días aproximadamente
[+].
Escrito por
Jaime Trujillo Escobedo