
Llegando a medir hasta un total de treinta hectáreas, el territorio de los gatos es algo lo suficientemente importante como para que éstos se sientan de manera inmediata un indigente, sin rango social alguno, que necesitará adaptarse y encontrar su nuevo lugar al haberse mudado de su hogar.
Tanto en los pueblos como en las ciudades, los gatos cuentan con una población de individuos enorme, que se asemeja a la humana y que, por desgracia, su territorio se reduce cada vez más. Por suerte y al contrario que sus parientes más salvajes, el gato no siente estrés por falta de espacio y tampoco se ve afectado por trastorno psíquico alguno.
Si usted tiene que mudarse a un nuevo domicilio, sepa que no existe mayor tragedia para un gato adulto que la de cambiar su territorialidad y por tanto, deberá ser paciente y ofrecerle la mayor ayuda posible.
Es normal que en el nuevo barrio o la nueva urbanización, los otros gatos acudan a su jardín o terraza únicamente con el fin de pelearse con su gato. Lógicamente, será fundamental que usted evite estos desastres y que haga lo posible por espantar a cualquier inquilino desconocido, así como a intervenir durante una pelea.
Con el paso del tiempo, el gato recuperará su reputación en el nuevo entorno y sus vecinos “permitirán” la estancia en esa porción de terreno que le ha sido atribuida a su mascota.
Un gato bien alimentado controlará un territorio mucho menor al de otro en estado salvaje o simplemente, con carencia de alimento.
Escrito por Jaime Trujillo Escobedo





































