Anturio, Flamenco, Lengua de fuego
Anthurium Scherzeranum

Posee unas flores muy llamativas, atractivas y un tanto extrañas, que se abren durante la primavera y hasta el verano, con una espata de color rojo vivo en la cual puede encontrarse un espádice de tonalidad anaranjada.
Pertenece a la familia de las Aráceas y alcanza una longitud de 50 a 60 centímetros.
Las hojas, verdes, son relativamente grandes y terminan en punta, siendo además coriáceas.
Debe situarse en un espacio luminoso y claro, sin sol directo y con temperaturas cálidas comprendidas entre los 18 a los 20ºC durante todo el año.
Los riegos deben ser frecuentes durante la primavera y el verano, reduciéndose durante el invierno. El follaje debe vaporizarse con regularidad para conseguir un ambiente húmedo. Es aconsejable hacer uso de agua dulce no calcárea.
El abonado se puede realizar durante todo el año, una vez por semana.
Para podar la lengua de fuego bastará con cortar los tallos secos o enfermos a una longitud de 1 a 2 centímetros desde su nacimiento en el cepellón.
Debido al peso de las flores, sus tallos tienden a inclinarse poco a poco, debilitando el follaje. El uso de tutores corregirá en gran parte este problema.
El trasplante debe hacerse una vez que el cepellón esté a rebosar de raíces, para después trasplantarlo a una maceta de mayor tamaño rellena de turba, corteza, musgo o mantillo; entre la primavera y el verano.
Se aconseja vigilar las corrientes de aire así como la temperatura ya que tanto el primer punto como un ambiente demasiado frío pueden dar lugar al amarilleamiento de las hojas.
Para multiplicar esta planta se comienza dividiendo la mata y separando los “hijos” en macetas individuales, con un mantillo especializado para trasplantes – el flamenco se multiplica durante la primavera-.
Estamos ante una planta sensible a la araña roja, así como a los pulgones (los cuales perjudican abundantemente a los brotes).
Escrito por Jaime Trujillo Escobedo
Yo creo que esas plantas son muy decorativas para las casas que tienen mucho pasto regarlas eso seria algo genial para un experto en ellas
Coincido contigo, Felipe, sobre todo se queremos multiplicarla. Aún así, su aspecto es precioso y núnca se podría negar un regalo como este ☺.
mi madre tiene de todos los colores son hermosos :D
En casa tengo un par de estas, mi madre me las obsequió :D
Un saludo,
Ignacio Garnica