
Es un trastorno relacionado con problemas en la puesta, pero que puede aparecer también independientemente de estos.
Consiste en que se "gira hacia afuera" una parte de la cloaca. La mucosa cloacal es visible, normalmente hinchada y de color rojo intenso. La periquita muestra claras síntomas de dolor, a veces se arranca las plumas alrededor de la cloaca e incluso se proporciona heridas en la parte prolapsada.
Si no se trata con rapidez, la mucosa se seca y el tejido se vuelve necrótico, es decir, muere. Además puede infectarse. La periquita prácticamente no puede evacuar heces, un peligro adicional.
La periquita afectada necesita ayuda veterinaria urgente. Como primeros auxilios y durante el transporte al veterinario hay que mantener la parte prolapsada húmeda, la mejor opción es cubrirla con gasas humedecidas con suero fisiológico.
Escrito por Jaime Trujillo Escobedo
El de la foto es Chip, haciendo de las sullas en el sofá. ☺